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Nosotras, casi 800 mujeres representantes de un millón de miembros
de congregaciones Religiosas católicas esparcidas en todo el mundo,
reflexionando sobre el tema
Mujeres Religiosas: Muchas culturas, un solo
Corazón:
Enviadas a ser una presencia viva de la ternura y
misericordia de Dios
en nuestro mundo herido
públicamente declaramos nuestra determinación de trabajar
en solidaridad unas con otras
de nuestras comunidades religiosas y en los países donde
estamos establecidas
para denunciar insistentemente y a todos los niveles
el abuso y la explotación sexual de mujeres y niños
prestando una atención particular
al tráfico de mujeres
que se ha convertido en un negocio lucrativo multinacional.
Basándonos en nuestra larga tradición de
educadoras
continuaremos a promover la educación y formación de la mujer
dentro y fuera de nuestras organizaciones
dedicando personal y recursos económicos
para asegurar el desarrollo integral de la mujer en todas las etapas
de la vida
capacitándola para que pueda desarrollar su energía vital
y el aprecio de los dones concedidos por Dios
para promover y mejorar la calidad de vida.
Como mujeres comprometidas en defender los
derechos humanos
declaramos, una vez más, nuestra solidaridad con los países
más pobres
y afirmamos nuestra resolución de trabajar para suprimir la Deuda
Externa.
Como mujeres que se oponen a la perpetuidad de la
guerra y la violencia
expresamos nuestro compromiso para crear una cultura de paz
y dirigimos una llamada a los jefes de gobiernos y organizaciones
multinacionales
para que pongan fin a la venta y compra de armas.
Sensibles a los ataques que sufre la Madre Tierra
actuaremos cuando y en donde sea posible
para acabar con el comportamiento destructivo que causa
el calentamiento del globo y el cambio de clima
y amenaza todas las formas de vida en nuestro planeta.
Nos comprometemos a poner en práctica estas
resoluciones
trabajando en red entre nosotras
y con otras organizaciones que tienen opciones parecidas
dentro de las Iglesias y de la sociedad.
Atentas al clamor que se levanta, con una sola voz,
desde muchas culturas
responderemos como mujeres, discípulas de Jesucristo
mirando el mundo con los ojos del corazón,
y con la compasión de un Dios que es Amor.
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